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La Música Tachirense

La Música que hoy se encuentra en boca del pueblo tachirense, es de origen europeo. El Repertorio es variado y abundante y dentro de él hay piezas no halladas en otros lugares de Venezuela entre ellos se mencionan: La Perra baya, El Pato Bombeao, La Pala, La Molinera, La Lumbarda, La Severiana, todas estas piezas y las que corresponden al género de música bailable antigua, pertenecen al tipo venezolano denominado golpe y cuyas características principales son estructuras de reducidas dimensiones, armonía elemental, repeticiones más o menos variadas.
La vena sonora de esta comunidad andina tiene orígenes muy distintos y una identidad propia, sin menospreciar por ello los aportes eventuales de ritmos vecinos. La música que compone el repertorio tachirense y constituye su identidad tiene su origen en la fusión de ritmos provenientes de corrientes inmigrantes europeas con los sonidos autóctonos de las tribus aborígenes. Obtuvo muy poca influencia de la música africana. Se estima que muy pocas tribus Africanas  llegaron a esta región.
INSTRUMENTOS TIPICOS DEL TACHIRA
Los instrumentos empleados para producir esta música típica son, entre otros, el bandolín, el tiple, la charrasca y las maracas. La improvisación es un importante elemento tradicional, hoy casi perdido por completo. Encontramos, sin embargo, todavía, buenos ejemplos de "canto acomodao" o "versos acomodaos" que designan ciertas viejas costumbres campesinas como la de pasarse las maracas entre sí mientras se canta o cantar "a la cuerda" o junto a los instrumentos. Otro elemento tradicional difícil de rescatar ya, es la costumbre de cantar las mujeres junto a los hombres. Esto era común en épocas pasadas y es un detalle muy importante por su rareza. Las mujeres, salvo en la zona de influencia africana o aborigen, no cantan en nuestro país.
Un aspecto interesante en el proceso de formación y transformación del repertorio musical tachirense es el del reemplazo de una música por otra. Las melodías empleadas para festejar los velorios del niño Dios frente al pesebre, los velorios de angelito y los velorios de cruz, fueron sustituidas por los "cantos acomodaos", que reemplazaban las letras por versos profanos. Fueron muriendo los cantores rezadores en tanto subsistieron el Pato Bombiao, la Perrabaya, el Galerón, etc., y lo que comenzó como un festejo místico acabó en baile y parranda.
La música bailable también ha sido olvidada, y su reemplazo se produjo por los modernos valses, bambucos y piezas recientes como el bolero y la guaracha.
Difícil sería a un desconocedor de la dinámica cultural, situado en nuestra frontera, formarse juicio respecto a sí una música es venezolana o colombiana. Porque es seguro que los habitantes de la otra ribera del río Táchira cantan los mismos cantos que los del lado de acá. Debemos decirlo: a los fines de análisis y conclusiones científicas no existen límites geopolíticos, sino zonas culturales. La zona cultural tachirense no termina en Ureña, San Antonio o Delicias

Fuente  Oscar Ramirez



 
 
 
 
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